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Su madera, considerada
imputrescible y muy resistente, se ha utilizado para la talla y
construcción de chozas y puntales para vallas. Mediante
destilación en seco de los troncos y raíces gruesas, se obtiene
el “aceite de cada” o “miera de enebro”, constituido por gran
cantidad de resina y compuestos fenólicos (guayacol,
etilguayacol y cresol) que le otorgan propiedades antisépticas y
parasiticidas ya conocidas desde la antigüedad. En la
actualidad, el aceite de cada forma parte de distintos
preparados de uso externo, casi todos ellos destinados a tratar
enfermedades de la piel.
En ocasiones se han utilizado
sus frutos para aromatizar la ginebra, aunque para este cometido
principalmente se utilizan los del enebro común (Juniperus
communis).
En algunas zonas,
lamentablemente todavía son cortados o mutilados para usarlos
como árboles de Navidad o para adornar belenes.
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